miércoles, 17 de septiembre de 2014

Transgalaica Anfibia (Resumen)

 En la primavera de 2014 he realizado algunas salidas en mi kayak rígido de mar, una embarcación de unos 530 cm por 56 cm y en torno a 18 kilos de peso. Sin embargo, debido quizás a que llevo la aventura en la sangre, me atraía la idea de "saltar de flor en flor”, o lo que es lo mismo, acabar con las limitaciones de una barca que no podía trasladar con mis manos de un lugar a otro para poder enlazar diferentes espacios acuáticos del interior, aunque fuera a costa de avanzar a menor velocidad.

 Con este interés particular, no fue muy difícil llegar a una conclusión. "Tienes un hinchable que, aunque pesa bastante, unos 12 kilos sin accesorios, no te será muy complicado trasladar, incluso por el medio del monte, siempre y cuando el resto del equipo sea muy ligero".

 Antes de iniciar la construcción del carrito, tenía muy claro que la ruta elegida no implicaría gastar demasiado tiempo y dinero en el transporte de ida y vuelta del viaje. Eso sí, debería ir, en la medida de lo posible, por lugares apartado del mundanal ruido.

  Fue así como surgió la Transgalaica Anfibia (430 Km y 10.000 +), quizás la antípoda interior gallega de la ruta marítima que va de Ribadeo a A Guarda; casi todo el este y el sur de la Comunidad si se hubiera apurado un poco más, tirando del vértice del ángulo hacia el Macizo de Peña Trevinca.

 Me parecía visualmente bello y correcto entrar por el Cantábrico y salir por el Atlántico… y para ello estaban ahí los ríos Navia y Sil. El primero me llevaría hasta El Cebrero, muy cerca de su nacimiento, tras superar los muros de tres embalses: Arbón, Doiras y Grandas de Salime. El segundo, al otro lado del bonito pueblo, también cerca del Camino de Santiago, me permitiría desembocar cerca de A Guarda, en el Atlántico, después de remar en cuatro pantanos y afrontar los rápidos de As Pesqueiras, en Arbo, Pontevedra.

 Si tuviera que repetir la ruta, realizaría varias modificaciones. El tramo que va desde Navia a la cabecera del pantano de Arbón sería acuático, aprovechando la marea alta. También apuraría más el tramo de navegación en el embalse de A Frieira, ya que salí de él 8 Km antes por error, al pensar que detrás de una curva se escondía el muro de contención. En esta presa debía haber entrado, además, justo debajo del muro del pantano anterior, en vez de dar un gran rodeo por Ribadavia.

La Transgalaica Anfibia, una vez depurado su track, tiene en torno a 430 Km y 10.000 metros de desnivel positivo. En los embalses de Arbón, Doiras, y Grandas de Salime no existen servicios accesibles de ningún tipo en sus orillas. En el de Santo Estebo (50 Km) podemos comer un bocadillo o beber algo en los embarcaderos de los catamaranes, pero no durante todo el año. En el resto de los embalses del Miño se puede conseguir bebida y alimentos de forma más o menos fácil. En cuanto al tramo de As Pesqueiras, el más bravo y bello de toda la travesía, tampoco tiene ningún servicio en los márgenes español o portugués.

 La aventura se ha afrontado sin tienda, saco de dormir, esterilla ni hornillo. El kayak inflado ha cumplido la función de colchoneta cuando no ha llovido y de techumbre en caso contrario. Una funda-vivac y una chaqueta de plumas ligera han sido suficientes para afrontar las horas nocturnas de descanso.




 Carro de transporte y accesorios

 Carro con el kayak desinflado

 Saliendo de Navia (Asturias)

 Entrada nocturna en el embalse de Arbón

 Preparando todo para la partida

 Embalse de Doiras

 Salvaje y solitario Doiras

 Grandas de Salime

 Intentando zafarme del barro, 

 Puente colgante en Riodeporcos

 O Cebreiro

 Con cerca de 40 grados hay que parar

Monstruo en el embalse de Santo Estebo 

 Paso de La Libertad

Bajando de Santo Estebo

 Cerca de Os Peares

 Una pausa en el embalse de Velle

 Tortura acuática

 Salida del embalse de  Frieira

 Tras los rápidos, se hace la calma.

 Pesqueira para la lamprea

 Puente internacional sobre el Miño

 Signos del mar

  Cerca de A Guarda

domingo, 7 de septiembre de 2014

3 en 1 Transcantábrico. Transportín para la bici (6)




La estructura de un transportín para expedición no puede tener menos de 6 piezas. Y así lo he construído. Yo, además, necesitaba una buena plataforma para poder colocar encima un kayak hinchable de 12 kilos y casi 4 metros de eslora. Al ser las palas artesanales de tipo esquimal, he considerado conveniente, para seguir ahorrando peso, convertirlas en plataforma sobre la cual irá el kayak empaquetado, cuyas medidas son 30x60x25 cm. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

3 en 1 Transcantábrico. Diseñando un transportín trasero (5)



El transportín trasero de la Dahon Speed TR no es el más adecuado para colocar el kayak desinflado. Está diseñado para colgar dos alforjas, así que habrá que construir uno nuevo que aproveche las dos palas artesanales (Made in Juanes) como parte integrante de su estructura. Una vez solucionado el asunto, mochila en la espalda, kayak en el portabultos y a pedalear... o navegar.